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In memoriam, Ernesto Sabato (1911-2011)

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Entonces la Literatura era… Era… ¿Era?…

Cuando buscamos normalmente la palabra “literatura” en un diccionario surgen dificultades. El diccionario de la Real Academia Española, por ejemplo, sostiene que la literatura es el arte que utiliza como medio de expresión la lengua. Incluso podemos hallar algunas otras definiciones un poco más específicas que nos dicen que la literatura emplea la lengua escrita y no la oral. Esto se debe a que el término “literatura” viene del latín “litteratura”, y este de la palabra “littera”, que hace referencia a lo que está escrito. Por lo tanto tenemos ahí una ayuda. Los textos que pertenecen a la literatura “están escritos” (sería, entonces, un error hablar de “literatura oral”, sería una contradicción). Pero si los textos literarios están escritos, ¿todos los textos que vemos escritos a diario pertenecen a la literatura? ¿Un cartel de CEDA EL PASO es literatura? ¿Es literatura un simple mail o un mensaje de texto o una receta de cocina? La respuesta sería NO. Porque los textos literarios son aquellos que poseen un valor “artístico”. Esto quiere decir que en ellos encontramos valores como la originalidad, la habilidad en el uso del lenguaje o la capacidad de ofrecer lecturas e interpretaciones inagotables. A veces existen polémicas entre los especialistas: algunos dicen que ciertos libros no poseen esos valores y otros dicen que sí. Incluso textos que en una época no fueron considerados literatura, hoy lo son. Podría decirse que lo que es literatura depende de lo que determinada sociedad considere que es literatura en determinada época (como vimos en clase que sucedió con el diario de viaje de Cristóbal Colón). Lo importante es que la literatura es una especie de tensión en el uso del lenguaje.

Algunos aspectos de la literatura del Modernismo

El poeta cubano José Martí fue uno de los iniciadores del movimiento Modernista en la poesía.

Hay que aclarar que en un comienzo el Modernismo no es necesariamente un movimiento literario, ya que no sólo se vincula a lo artístico, sino a una serie de actividades, expresiones sociales y pensamientos que adquirían mayor proporción sobre finales del siglo XIX y comienzos del XX.

“El Modernismo, entonces, (…) es la forma literaria de un mundo en estado de transformación, metamorfosis universal que percibió Martí con clarividencia en 1882.” (Iván A. Schulman)

La evolución del Modernismo se da por influencia de procesos e ideas que van tomando forma y generando conflictos sobre finales del siglo XIX, como por ejemplo: la industrialización, el positivismo filosófico, la politización creciente de la vida, el anarquismo ideológico y práctico, el marxismo incipiente, el militarismo, la lucha de clases, la ciencia experimental, el auge del capitalismo y la burguesía, neo-idealismo y utopías… Aparece, por lo tanto, en las obras del Modernismo una profunda preocupación por el estado de confusión ideológica en que se vivía y por la soledad espiritual de la época.
Se considera su comienzo en lo literario tanto en las obras de José Martí (con su libro Ismaelillo, de 1882) y Rubén Darío (con su libro Azul…, de 1888).
También se caracterizó por ser la expresión americana de una literatura que buscó la ruptura con respecto a una tradición que venía de la literatura y el arte europeo; el Modernismo persiguió el ideal de una búsqueda de la expresión de lo americano.

“Ni en qué patria puede tener un hombre más orgullo que en nuestras repúblicas dolorosas de América, levantadas entre las masas mudas de indios, al ruido de pelea del libro con el cirial, sobre los brazos sangrientos de un centenar de apóstoles? De factores tan descompuestos, jamás, en menos tiempo histórico, se han creado naciones tan adelantadas y compactas.” (José Martí; en su artículo Nuestra América).

Para Martí el Modernismo y la búsqueda de qué es lo americano se unen. Pues para el poeta cubano era central conocer, entender y comunicarnos profundamente con este suelo y esta realidad en la cual vivimos; sólo de esa manera podremos afirmar nuestra originalidad (o sea nuestro origen), entendiendo qué es ser americano.
Para lograr expresar ese sentimiento de lo americano, el Modernismo buscó la originalidad en la expresión, rompiendo con las viejas formas de escritura que todavía se utilizaban (y que venían de un movimiento anterior netamente europeo: el Romanticismo). Así se percibe que en el Modernismo hay una búsqueda de lo exótico (haciendo referencias permanentemente a culturas como la china, la japonesa, o de la Antigüedad griega o la Edad Media). La originalidad se planteó desde el momento en que el lenguaje en la prosa y la poesía modernistas se vinculó con la aparición de imágenes nuevas a través de las metáforas, antítesis y comparaciones. Asimismo hay un descubrimiento y tratamiento de nuevos ritmos y melodías trabajados por medio de la sonoridad de las palabras; por otra parte, se busca en la poesía modernista evocar o sugerir antes que expresarse con un lenguaje explícito (1).

Se ha planteado, y esto es muy discutido, que existen dos maneras de enfrentar la creación entre los escritores modernistas. Una sería la de los escritores que asumen un compromiso con su realidad, que se preocupan por los conflictos e injusticias sociales. Por otra parte, se habla de escritores torremarfilistas(2), creadores despreocupados de los acontecimientos sociales que se aislaban cultivando su arte de manera personal, sólo preocupándose por alcanzar una máxima belleza en su arte (buscando el arte sólo por hacer arte). Muchas veces los llamados torremarfilistas se definían como seres rechazados por la sociedad, a la que no le interesaba su arte. De manera que buscaban en la poesía, o en la prosa, una Belleza suprema como algo no contaminado, puro (3). Se ha clasificado a José Martí como un poeta de compromiso con su tiempo y sociedad; en cambio se ha definido al poeta uruguayo Julio Herrera y Reissig como un torremarfilista (4).
Notas:
(1) Estos procedimientos son tomados de la poesía francesa de la época, especialmente de movimientos como el Simbolismo y el Parnasianismo.

(2) La expresión viene de la frase “torre de marfil”; pues se consideraba a los torremarfilistas como seres que se aislaban en torres de marfil, haciendo referencia a la altura (torre) y a la pura belleza que no se deja manchar por las cosas comunes y cotidianas (marfil).

(3) Pero en definitiva… rechazar los valores de una sociedad y aislarse, ¿no es una manera también de hacer una crítica muy profunda a esa sociedad?

(4) Le escribió Herrera y Reissig en una carta a un amigo: “(…) me arrebujo en mi desdén por todo lo de mi país… yo, desperezándome en los matorrales de la indiferencia, miro sonriente y complacido los sucesos, las polémicas…”.

El encuentro de dos pasiones

El famoso momento de la "mano de Dios", es decir el instante del primer gol de Maradona a Inglaterra en México '86

[Les dejo también, ya que estamos todos o casi todos con la efervescencia propia de los primeros días del Mundial de fútbol, una nota que apareció hoy en el suplemento cultural de La Nación, de Buenos Aires, en la que se reflexiona entre las conexiones que ha habido a lo largo de la historia entre el fútbol y la literatura.]

Por Verónica Abdala
Para LA NACION – Buenos Aires, 2010

En 1950, año en que Uruguay, contra todos los pronósticos, obtuvo la copa del mundo ante Brasil en el estadio Maracaná de Río de Janeiro -suceso que sería recordado como el “Maracanazo”-, la literatura y el fútbol corrían, como paralelas, por carriles separados: ni a los escritores les interesaba hacer del deporte de la pelota el motivo de sus relatos, ni los deportistas e hinchas se hubieran imaginado protagonizando cuentos, novelas o poemas. El amor por la camiseta y el ejercicio de la escritura y la reflexión no parecían compatibles. “¿En qué se parece el fútbol a Dios? -bromeó alguna vez Eduardo Galeano-. En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales.”

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Cómo escribe Abelardo Castillo

Castillo

[Para aquellos interesados en la escritura (ya sabemos que son varios en tercer año), así como para todos los demás, les dejo este fragmento de un informe acerca de cómo escribe Abelardo Castillo, o cómo son sus ritos cuando se enfrenta al papel en blanco. Seguramente recuerden a Abelardo Castillo (escritor argentino) porque fue un autor del que leímos un par de textos a comienzos de año.]

(…)

A pesar de haber dedicado su vida a la literatura, Castillo nunca se pensó a sí mismo como un escritor profesional. “Creo que la palabra profesión está prohibida en algunas disciplinas. Van Gogh no era un buen profesional, era un buen pintor, pero era lo menos profesional del mundo.”

Es capaz de escribir durante horas, “incluso días”, aunque luego deba “tirar a la basura” buena parte de lo producido. “He llegado a escribir dieciocho horas seguidas. Tengo tendencia a escribir de un tirón, por lo menos hasta el lugar donde sé que se ha resuelto el problema literario. Eso puede llevarme un día, diez horas o lo que fuere. El otro Judas, por ejemplo, lo escribí en una noche, después de haberlo pensado durante más de un año.”

Entre sus secretos menos conocidos a la hora de encarar el oficio, se cuenta un extraño rechazo por la letra “a”. “Siento aversión por esa letra, que es la letra de mi nombre. Es muy difícil que encuentres un texto mío que empiece con una ´a´, o una ´A´ mayúscula luego de un punto. Soy capaz de dar vueltas buscando una solución verbal a un párrafo que empieza con esa letra”, dijo.

El hombre que soñó con ser un poeta maldito y brillante, morir joven y dejar una obra genial detrás de sí asegura que escogió la prosa a los 22 años, luego de haber destinado al fuego más mil poemas, tras descubrir que no sería el poeta que quería ser. “Cuando escribo poesía, me importa un comino el lector -dice-. Pero cuando escribo prosa, se me impone la necesidad de comunicar algo. No te olvides de que yo soy cuentista y autor dramático y que, por lo tanto, debo apegarme a un plan. El cuentista en serio (no el escritor que escribe cuentos) conoce de antemano lo que va a ocurrir y, cuando escribe, es como si lo estuviera dictando.”

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Entrevista con Pablo Baldivieso (3º2)

Pablo Baldivieso mirando a través de la ventana de la biblioteca liceal. Una postal de cada mañana.

[Quizás muchos lo recuerden bastante bien… El día 26 de Mayo, con motivo de la celebración del Día del Libro, se dieron a conocer en nuestro liceo los ganadores del concurso de cuentos. El ganador del mismo fue Pablo Baldivieso (3º2), quien con un relato muy breve pero contundente titulado “La inesperada visita” se llevó la mayoría de los votos del jurado. Lo que sigue es una breve charla con Pablo, como comienzo también de una serie de entrevistas a los demás chicos que fueron premiados en dicho certamen.]

¿Cómo surgió en ti el interés por escribir?

Mi interés en escribir surgió por… eh… bueno, en realidad desde que tengo memoria siempre me gustó escribir. Pero recién puse en práctica escribir cuentos en el año 2008, en el concurso “Los niños de Maldonado también cuentan”. Y desde entonces no he parado de escribir cuentos.

Tu cuento “La inesperada visita” es breve y tiene mucha intensidad… ¿Cómo fue el proceso de creación del mismo?

Primero, lo que tuve que hacer fue reflexionar sobre las clases en las que trabajamos sobre Horacio Quiroga, para después poder aplicarlo en mi cuento. Luego, lo que hice fue combinar los tranquilos paisajes del Caribe con las aguas del Océanos Atlántico infectadas de tiburones. Esa idea se me vino a la cabeza por medio de la película “Titanic” (ya la he mirado trece veces), para mezclar distintos elementos de la naturaleza.

¿Qué has leído últimamente que te haya interesado?

Últimamente lo que he leído fue el libro “Mitos”, de Platón, que fue un gran filósofo. La prueba se ve en sus cuentos, que siempre a lo último tienen un mensaje para darnos (claro, hay que saber interpretarlos)…

¿Tienes alguna idea para un próximo cuento?

Mmm… Generalmente, siempre tengo ideas que se me vienen de repente. Y a veces pongo en práctica esas ideas desde que comienzo a escribir el borrador del cuento hasta que lo considere terminado. Puedo hacer muchos borradores de un mismo cuento…

¿Qué temas te interesan para abordar en lo que escribes?

Siempre me gusta combinar los temas. A veces empiezo con lo melancólico y termino escribiendo un gran final gracioso. O si no hago un cuento con un principio normal (como “La inesperada visita”) y lo termino como un cuento de terror, que son los que más me gustan.

¿Cómo es un día habitual en tu vida?

¡¡Ufff!!! ¡¡Qué trabajo contestar esta pregunta!! En realidad, todos mis días son diferentes y algunos están siempre llenos de sorpresas para mí. Por ejemplo, en estos días he conocido a muchas personas por medio del concurso de cuentos, y eso me hizo reflexionar acerca de que un cuento (o un libro, no importa) a veces sirve de puente comunicador para conocer a otras personas y eso me hace muy feliz.

Bueno, me despido hasta la próxima con una gran frase de Edmond Jabes: “Todo lector es el elegido de un libro”, o sea, que a veces los libros son los que nos eligen a nosotros para que los leamos… Y también digo que leer no es una capacidad, es el mejor don que puede tener el Hombre, y hay que aprovecharlo al máximo.

“Pobby y Dingan”, de Ben Rice (reseña)

[Inaguramos hoy con el presente texto una nueva sección en la clase del aire dedicada a comentarios de estudiantes acerca de los libros que han estado leyendo. Les damos pues la bienvenida a Karen González (3º1), Karen Vega (3º3) y Kimberly Sosa (3º2), quienes nos van a comentar sobre su lectura de “Pobby y Dingan”, novela del escritor inglés Ben Rice. ¡Bienvenidas, chicas!]

Pobby y Dingan son unos amigos imaginarios de Kellyanne Williamson, una niña de una zona de Australia llamada Lightning Ridge, en donde abundan las minas de ópalos. Kellyanne es la única que puede verlos.
Su hermano mayor, Ashmal Williamson, está harto de las tonterías de su hermana, hasta que un día los amigos imaginarios de Kellyanne desaparecen, el mismo día en que su padre es acusado de robar ópalos en la mina de otro, aunque eso no era verdad, porque él sólo quería encontrar a Pobby y Dingan.
Cuando Kellyanne se dio por vencida empezó a sentirse mal, pero su hermano pidió ayuda a la gente de la ciudad para encontrarlos, y aprovechó para decirles a todos que su padre no intentaba robar.
Al final su hermano los encuentra, pero muertos. Entonces los entierran y toda la gente deja de hacer sus cosas para ir al funeral. Y así fue que Kellyanne se recuperó poco a poco y su padre fue liberado.

Nos gustó mucho la novela. Lo que más nos interesó fue cuando el hermano de Kellyanne le prometió a ella que iba a enterrar a Pobby y a Dingan y que no se iba a gastar el ópalo en otra cosa que no fuera el funeral.
Aunque el final es algo triste, porque Kellyanne muere, lo demás estuvo muy lindo.