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¿Por qué escribimos?

Mario Vargas Llosa, el escritor peruano que el año pasado ganó el Premio Nobel de Literatura

[La siguiente es una serie de opiniones de escritores que estamos trabajando por estos días en clase y que aparecieron originalmente en el suplemento cultural “adn”, del diario La Nación de Buenos Aires. Pueden leer la nota entera haciendo click aquí.]

John Banville
Escribo porque no sé escribir. Un periodista le preguntó a Gore Vidal por qué había escrito Myra Breckinridge , a lo que contestó: “´Porque no estaba ahí”´. Fue una buena respuesta. Poner algo nuevo en el mundo es un privilegio que no se le concede a mucha gente.

Mark Haddon
Ficción, poesía, teatro, pintura, dibujo, fotografía… en realidad eso no importa. Un día que no consigo hacer alguna cosa, por pequeña que sea, me parece un día desperdiciado. A veces puede parecer una bendición ser así, saber con tanta certeza lo que quiero hacer, pero a menudo es un sufrimiento, porque saber lo que quieres no es lo mismo que saber cómo hacerlo. ¿Por qué escribo? La única respuesta es “porque no puedo hacer otra cosa”.

Santiago Roncagliolo
Debería decir que escribo porque no sé hacer nada más, pero intentaré una respuesta más profunda: creo que la realidad no tiene ningún sentido. Las cosas pasan a tu alrededor de una manera errática, a menudo contradictoria, y un día te mueres. Las cosas en que creías dejan de ser ciertas de un momento a otro. En cambio, las novelas tienen un principio, un medio y un desenlace. Los personajes se dirigen hacia algún lugar, la gloria, la autodestrucción o la nada, y sus acciones tienen consecuencias en ese camino. Escribo historias para inventar algo que tenga sentido.

Mario Vargas Llosa
Escribo porque aprendí a leer de niño y la lectura me produjo tanto placer, me hizo vivir experiencias tan ricas, transformó mi vida de una manera tan maravillosa que supongo que mi vocación literaria fue como una transpiración, un desprendimiento de esa enorme felicidad que me daba la lectura. En cierta forma la escritura ha sido como el reverso o el complemento indispensable de esa lectura, que para mí sigue siendo la experiencia máxima, la más enriquecedora, la que más me ayuda a enfrentar cualquier tipo de adversidad o frustración. Por otra parte, escribir, que al principio es una actividad que incorporas a tu vida con otros, con el ejercicio se va convirtiendo en tu manera de vivir, en la actividad central, la que organiza absolutamente tu vida. La famosa frase de Flaubert que siempre cito: “Escribir es una manera de vivir”. En mi caso ha sido exactamente eso. Se ha convertido en el centro de todo lo que yo hago, de tal manera que no concebiría una vida sin la escritura y, por supuesto, sin su complemento indispensable, la lectura.

Alberto Manguel
Porque no sé bailar el tango, tocar un instrumento musical como la celesta o el glockenspiel, resolver problemas de matemáticas superiores, correr una maratón en Nueva York, trazar las órbitas de los planetas, escalar montañas, jugar al fútbol, jugar al rugby, excavar ruinas arqueológicas en Guatemala, descifrar códigos secretos, rezar como un monje tibetano, cruzar el Atlántico en solitario, hacer carpintería, construir una cabaña en Algonquin Park, conducir un avión a reacción, hacer surf, jugar a complejos videojuegos, resolver crucigramas, jugar al ajedrez, hacer costura, traducir del árabe y del griego, realizar la ceremonia del té, descuartizar un cerdo, ser corredor de Bolsa en Hong Kong, plantar orquídeas, cosechar cebada, hacer la danza del vientre, patinar, conversar en el lenguaje de los sordomudos, recitar el Corán de memoria, actuar en un teatro, volar en dirigible, ser cineasta y hacer una película en blanco y negro, absolutamente realista, de Alicia en el País de las Maravillas , hacerme pasar por un banquero respetable y estafar a miles de personas, deleitarme con un plato de tripas à la mode de Caën , hacer vino, ser médico y viajar a un lugar devastado por la guerra y tratar con gente que ha perdido un brazo, una pierna, una casa, un hijo, organizar una misión diplomática para resolver el problema del Medio Oriente, salvar náufragos, dedicar treinta años al estudio de la paleografía sánscrita, restaurar cuadros venecianos, ser orfebre, dar saltos mortales con o sin red, silbar, decir por qué escribo.

Javier Marías
Escribo para no tener jefe ni verme obligado a madrugar. También porque no hay muchas más cosas que sepa hacer, y lo prefiero y me divierte más que traducir o dar clases, que al parecer sí sé hacer. O sabía, son actividades del pasado. También escribo para no deberle casi nada a casi nadie ni tener que saludar a quienes no deseo saludar. Porque creo que pienso mejor mientras estoy ante la máquina que en cualquier otro lugar y circunstancia. Escribo novelas porque la ficción tiene la facultad de enseñarnos lo que no conocemos y lo que no se da, como dice un personaje de la novela que acabo de terminar. Y porque lo imaginario ayuda mucho a comprender lo que sí nos ocurre, eso que suele llamarse “lo real”. Lo que no hago es escribir por necesidad. Podría pasarme años tan tranquilo, sin escribir una línea. Pero en algo hay que ocupar el tiempo, y algún dinero hay que ganar. También escribo para eso.

Cómo escribe Abelardo Castillo

Castillo

[Para aquellos interesados en la escritura (ya sabemos que son varios en tercer año), así como para todos los demás, les dejo este fragmento de un informe acerca de cómo escribe Abelardo Castillo, o cómo son sus ritos cuando se enfrenta al papel en blanco. Seguramente recuerden a Abelardo Castillo (escritor argentino) porque fue un autor del que leímos un par de textos a comienzos de año.]

(…)

A pesar de haber dedicado su vida a la literatura, Castillo nunca se pensó a sí mismo como un escritor profesional. “Creo que la palabra profesión está prohibida en algunas disciplinas. Van Gogh no era un buen profesional, era un buen pintor, pero era lo menos profesional del mundo.”

Es capaz de escribir durante horas, “incluso días”, aunque luego deba “tirar a la basura” buena parte de lo producido. “He llegado a escribir dieciocho horas seguidas. Tengo tendencia a escribir de un tirón, por lo menos hasta el lugar donde sé que se ha resuelto el problema literario. Eso puede llevarme un día, diez horas o lo que fuere. El otro Judas, por ejemplo, lo escribí en una noche, después de haberlo pensado durante más de un año.”

Entre sus secretos menos conocidos a la hora de encarar el oficio, se cuenta un extraño rechazo por la letra “a”. “Siento aversión por esa letra, que es la letra de mi nombre. Es muy difícil que encuentres un texto mío que empiece con una ´a´, o una ´A´ mayúscula luego de un punto. Soy capaz de dar vueltas buscando una solución verbal a un párrafo que empieza con esa letra”, dijo.

El hombre que soñó con ser un poeta maldito y brillante, morir joven y dejar una obra genial detrás de sí asegura que escogió la prosa a los 22 años, luego de haber destinado al fuego más mil poemas, tras descubrir que no sería el poeta que quería ser. “Cuando escribo poesía, me importa un comino el lector -dice-. Pero cuando escribo prosa, se me impone la necesidad de comunicar algo. No te olvides de que yo soy cuentista y autor dramático y que, por lo tanto, debo apegarme a un plan. El cuentista en serio (no el escritor que escribe cuentos) conoce de antemano lo que va a ocurrir y, cuando escribe, es como si lo estuviera dictando.”

Para leer toda la nota hacer click aquí.

Entrevista con Pablo Baldivieso (3º2)

Pablo Baldivieso mirando a través de la ventana de la biblioteca liceal. Una postal de cada mañana.

[Quizás muchos lo recuerden bastante bien… El día 26 de Mayo, con motivo de la celebración del Día del Libro, se dieron a conocer en nuestro liceo los ganadores del concurso de cuentos. El ganador del mismo fue Pablo Baldivieso (3º2), quien con un relato muy breve pero contundente titulado “La inesperada visita” se llevó la mayoría de los votos del jurado. Lo que sigue es una breve charla con Pablo, como comienzo también de una serie de entrevistas a los demás chicos que fueron premiados en dicho certamen.]

¿Cómo surgió en ti el interés por escribir?

Mi interés en escribir surgió por… eh… bueno, en realidad desde que tengo memoria siempre me gustó escribir. Pero recién puse en práctica escribir cuentos en el año 2008, en el concurso “Los niños de Maldonado también cuentan”. Y desde entonces no he parado de escribir cuentos.

Tu cuento “La inesperada visita” es breve y tiene mucha intensidad… ¿Cómo fue el proceso de creación del mismo?

Primero, lo que tuve que hacer fue reflexionar sobre las clases en las que trabajamos sobre Horacio Quiroga, para después poder aplicarlo en mi cuento. Luego, lo que hice fue combinar los tranquilos paisajes del Caribe con las aguas del Océanos Atlántico infectadas de tiburones. Esa idea se me vino a la cabeza por medio de la película “Titanic” (ya la he mirado trece veces), para mezclar distintos elementos de la naturaleza.

¿Qué has leído últimamente que te haya interesado?

Últimamente lo que he leído fue el libro “Mitos”, de Platón, que fue un gran filósofo. La prueba se ve en sus cuentos, que siempre a lo último tienen un mensaje para darnos (claro, hay que saber interpretarlos)…

¿Tienes alguna idea para un próximo cuento?

Mmm… Generalmente, siempre tengo ideas que se me vienen de repente. Y a veces pongo en práctica esas ideas desde que comienzo a escribir el borrador del cuento hasta que lo considere terminado. Puedo hacer muchos borradores de un mismo cuento…

¿Qué temas te interesan para abordar en lo que escribes?

Siempre me gusta combinar los temas. A veces empiezo con lo melancólico y termino escribiendo un gran final gracioso. O si no hago un cuento con un principio normal (como “La inesperada visita”) y lo termino como un cuento de terror, que son los que más me gustan.

¿Cómo es un día habitual en tu vida?

¡¡Ufff!!! ¡¡Qué trabajo contestar esta pregunta!! En realidad, todos mis días son diferentes y algunos están siempre llenos de sorpresas para mí. Por ejemplo, en estos días he conocido a muchas personas por medio del concurso de cuentos, y eso me hizo reflexionar acerca de que un cuento (o un libro, no importa) a veces sirve de puente comunicador para conocer a otras personas y eso me hace muy feliz.

Bueno, me despido hasta la próxima con una gran frase de Edmond Jabes: “Todo lector es el elegido de un libro”, o sea, que a veces los libros son los que nos eligen a nosotros para que los leamos… Y también digo que leer no es una capacidad, es el mejor don que puede tener el Hombre, y hay que aprovecharlo al máximo.

Carlos Fuentes habla sobre “escribir”

En estas últimas clases estuvimos trabajando con un fragmento del texto “Lectura” (perteneciente al libro “En esto creo”) del escritor mexicano Carlos Fuentes. Como complemento, les dejo aquí una interesante entrevista a este autor, en la que se habla sobre el arte de la escritura.

Espero que les parezca interesante.

Un abrazo.