Algunos aspectos de la literatura del Modernismo

El poeta cubano José Martí fue uno de los iniciadores del movimiento Modernista en la poesía.

Hay que aclarar que en un comienzo el Modernismo no es necesariamente un movimiento literario, ya que no sólo se vincula a lo artístico, sino a una serie de actividades, expresiones sociales y pensamientos que adquirían mayor proporción sobre finales del siglo XIX y comienzos del XX.

“El Modernismo, entonces, (…) es la forma literaria de un mundo en estado de transformación, metamorfosis universal que percibió Martí con clarividencia en 1882.” (Iván A. Schulman)

La evolución del Modernismo se da por influencia de procesos e ideas que van tomando forma y generando conflictos sobre finales del siglo XIX, como por ejemplo: la industrialización, el positivismo filosófico, la politización creciente de la vida, el anarquismo ideológico y práctico, el marxismo incipiente, el militarismo, la lucha de clases, la ciencia experimental, el auge del capitalismo y la burguesía, neo-idealismo y utopías… Aparece, por lo tanto, en las obras del Modernismo una profunda preocupación por el estado de confusión ideológica en que se vivía y por la soledad espiritual de la época.
Se considera su comienzo en lo literario tanto en las obras de José Martí (con su libro Ismaelillo, de 1882) y Rubén Darío (con su libro Azul…, de 1888).
También se caracterizó por ser la expresión americana de una literatura que buscó la ruptura con respecto a una tradición que venía de la literatura y el arte europeo; el Modernismo persiguió el ideal de una búsqueda de la expresión de lo americano.

“Ni en qué patria puede tener un hombre más orgullo que en nuestras repúblicas dolorosas de América, levantadas entre las masas mudas de indios, al ruido de pelea del libro con el cirial, sobre los brazos sangrientos de un centenar de apóstoles? De factores tan descompuestos, jamás, en menos tiempo histórico, se han creado naciones tan adelantadas y compactas.” (José Martí; en su artículo Nuestra América).

Para Martí el Modernismo y la búsqueda de qué es lo americano se unen. Pues para el poeta cubano era central conocer, entender y comunicarnos profundamente con este suelo y esta realidad en la cual vivimos; sólo de esa manera podremos afirmar nuestra originalidad (o sea nuestro origen), entendiendo qué es ser americano.
Para lograr expresar ese sentimiento de lo americano, el Modernismo buscó la originalidad en la expresión, rompiendo con las viejas formas de escritura que todavía se utilizaban (y que venían de un movimiento anterior netamente europeo: el Romanticismo). Así se percibe que en el Modernismo hay una búsqueda de lo exótico (haciendo referencias permanentemente a culturas como la china, la japonesa, o de la Antigüedad griega o la Edad Media). La originalidad se planteó desde el momento en que el lenguaje en la prosa y la poesía modernistas se vinculó con la aparición de imágenes nuevas a través de las metáforas, antítesis y comparaciones. Asimismo hay un descubrimiento y tratamiento de nuevos ritmos y melodías trabajados por medio de la sonoridad de las palabras; por otra parte, se busca en la poesía modernista evocar o sugerir antes que expresarse con un lenguaje explícito (1).

Se ha planteado, y esto es muy discutido, que existen dos maneras de enfrentar la creación entre los escritores modernistas. Una sería la de los escritores que asumen un compromiso con su realidad, que se preocupan por los conflictos e injusticias sociales. Por otra parte, se habla de escritores torremarfilistas(2), creadores despreocupados de los acontecimientos sociales que se aislaban cultivando su arte de manera personal, sólo preocupándose por alcanzar una máxima belleza en su arte (buscando el arte sólo por hacer arte). Muchas veces los llamados torremarfilistas se definían como seres rechazados por la sociedad, a la que no le interesaba su arte. De manera que buscaban en la poesía, o en la prosa, una Belleza suprema como algo no contaminado, puro (3). Se ha clasificado a José Martí como un poeta de compromiso con su tiempo y sociedad; en cambio se ha definido al poeta uruguayo Julio Herrera y Reissig como un torremarfilista (4).
Notas:
(1) Estos procedimientos son tomados de la poesía francesa de la época, especialmente de movimientos como el Simbolismo y el Parnasianismo.

(2) La expresión viene de la frase “torre de marfil”; pues se consideraba a los torremarfilistas como seres que se aislaban en torres de marfil, haciendo referencia a la altura (torre) y a la pura belleza que no se deja manchar por las cosas comunes y cotidianas (marfil).

(3) Pero en definitiva… rechazar los valores de una sociedad y aislarse, ¿no es una manera también de hacer una crítica muy profunda a esa sociedad?

(4) Le escribió Herrera y Reissig en una carta a un amigo: “(…) me arrebujo en mi desdén por todo lo de mi país… yo, desperezándome en los matorrales de la indiferencia, miro sonriente y complacido los sucesos, las polémicas…”.

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