la CLaSE dEl AiRE

Prueba de recuperación (1)

Mayo 8, 2008 · 2 Comments

1 - Leer el texto “La yararacusú”, de Horacio Quiroga.

2- Busca en el diccionario las palabras que no conozcas.

3- Realiza un breve resumen de los hechos principales que se narran (aproximadamente cinco renglones).

4- ¿Qué similitudes encuentras entre este texto y el cuento “A la deriva”? (Para contestar esta pregunta ten en cuenta los temas principales de la obra de Quiroga trabajados en clase: la lucha entre el Hombre y la Naturaleza, la soledad y la muerte).

Fecha de entrega: jueves 15 de mayo

→ 2 CommentsCategories: General

Muestra de cortometrajes de mALCINE

Mayo 7, 2008 · No Comments

Chicos:

Como les estuve anunciando en varias clases. Hoy miércoles 7 de mayo a las 19:00 hs. en el teatro de la Casa de la Cultura, se realizará la muestra de cortometrajes de la escuela mALCINE. Les dejo acá un afiche para que vean: afiche1

Y acá la programación de la muestra: programa-muestra-2008

→ No CommentsCategories: General
Etiquetado: ,

“La yararacusú”, de Horacio Quiroga

Mayo 7, 2008 · 1 Comment

Acá les dejo uno de los tantos textos que Horacio Quiroga publicó en la revista CARAS Y CARETAS. En este caso, un texto que toca muy de cerca la temática y los planteamientos de “A la deriva”. Fue publicado en el año 1924, o sea siete años después de la aparición del libro “Cuentos de amor, de locura y de muerte”, donde está el cuento que hemos trabajado en clase. Ustedes van a notar cómo las coincidencias, si bien “A la deriva” es un texto con más densidad, no se dan solamente con la aparición de la yararacusú, sino en deteminadas temáticas o preocupaciones que tuvo el autor a lo largo de su obra entera. A continuación va el texto…

Si se exceptúa a algunas pequeñas y torpes víboras de coral, la totalidad de nuestras serpientes venenosas son yararás. Puédese casi asegurar a ciencia cierta que todo hombre o animal doméstico o salvaje muerto por una víbora, ha sido mordido por una yarará.

Estas víboras pertenecen a ocho o diez especies distintas, pero sumamente parecidas entre sí. Tan vivo es el parentesco, que apenas alguna especie se diferencia del resto de la familia por dos o tres caracteres sensibles.

En la Argentina, la yararacusú goza en primer término de este privilegio, por ser la más grande, la más fuerte, la más hermosa y la más mortífera de todas las primas hermanas. Merece, pues, ser considerada la reina de nuestras víboras.

Hacía ya tiempo que no había trabado relación con estos animalitos sin lograr contacto con un poderoso ejemplar, cuando la casualidad me puso a cinco centímetros de la muerte en el fondo de un pozo, con una yararacusú por todo auxilio.

He aquí en qué prolijas circunstancias: persistiendo desde tiemp atrás la sequía, en Misiones, una siesta de verano me trasladé al monte, con el fin de limpiar un pozo cuya profundidad no pasaba de dos metros, y que manaba apenas tres gotas de agua por minuto.

En un monte de aquellos reina naturalmente el crepúsculo. El ambiente, privado del menor soplo de aire, es asimismo asfixiante. Sin camisa, pues, a despecho de las esquirlas de piedra que levantaba el pico, yo trabajaba concienzudamente en el pozo.

Para mover las grandes piedras del fondo, tuve que recurrir a la barreta, haciendo palanca con la espalda contra las paredes del pozo. Concluida esta tarea, alisé en lo posible las piedras a medio desprender de las paredes, quitando algunas y forzando a otras en su alvéolo.

Iba ya a dar fin al trabajo aquel, cuando al llevar la mano a una piedra saliente, a la altura de mis hombros, creí notar, en un sombrío, si bien poco profundo, hueco que se abría encima de ella, algo equívoco que no formaba precisamente parte de la piedra. Sin detenerme a considerar qué podría ser o no ser aquello, cogí la punta de la piedra para levantarla. Y entonces distinguí sobre el fondo oscuro, y totalmente oscuras en su blancura de nácar, las dos mandíbulas de una enorme víbora.

Yo estaba, como he dicho, sin camisa; y la bestia estaba agazapada a cinco centímetros de mi cuello. Su cabeza reposaba sobre la piedra, casi a ras de la pared. Durante dos o tres horas yo me apoyé de hombros y de cabeza contra todas las piedras de las paredes, haciendo palanca sobre la barreta. Veinte veces la lúgubre bestia tuvo mi cuello a tiro de sus colmillos. Y había sido necesaria mi torpe tentativa de quitarle su almohada, para que la yararacusú me diera voz de alerta.

Pues ésta es, sin duda, la moral de la víbora:

Tras el primer instante de inquietud ante mi presencia en el pozo, ella había adquirido por mis maniobras la certeza de que yo no pretendía hacerle daño. Me observó seguramente de hito en hito durante las tres horas, sin mover su garganta de la piedra. Tal vez yo sacudí con el hombro o la cara su misma piedra, ofreciéndole las carótidas a cuatro dedos, sin que ello alcanzara a cambiar su pacífica aunque sombría expectativa a mi respecto.

Pero cuando yo levanté decididamente la piedra que le servía de almohada, ella desgarró súbitamente hasta la vertical sus fauces de nácar.

-¡Cuidado! -quería decirme- ¡Si no me dejas tranquila, muerdo!

Esta es la moral de la víbora, y yo vivo aún para confirmarla. Pero mi moral -la nuestra- sufrió con la circunstancia un duro quebranto. A despecho de las botas, los tubos de suero y la constante preocupación contra las víboras, yo acababa de entregarme, de entregar literalmente las arterias del cuello desnudo a una venenosísima yarará. De haber sido mordido en tal sitio y por tal bestia (medía más de dos metros), yo no hubiera tenido más tiempo que el de acordarme a prisa de mis chicos, para quedar luego muy tranquilos, en el fondo del pozo, el pico, la barreta y yo.

Quien quedó en cambio, en idéntica compañía, fue la yararacusú. Di menos pruebas de honradez que la víbora, lo reconozco; pero cuando se tiene cuarenta y tantas gotas de veneno en cada glándula, no se debe dejar testigo vivo de su poder.

→ 1 CommentCategories: General
Etiquetado: , ,

“La gama ciega”

Abril 29, 2008 · 2 Comments

 

Estimados todos:

Les dejo aquí, de los mismos realizadores del cortometraje anterior, otro de los “Cuentos de la selva” de Horacio Quiroga: “La gama ciega”.

Mil gracias por su interés; también por sus comentarios en el blog y en el liceo, tanto en las clases como en los pasillos durante los recreos.

Un abrazo y hasta la próxima… ¡Que disfruten!

→ 2 CommentsCategories: General
Etiquetado: ,

“El paso del Yabebirí” (animación)

Abril 23, 2008 · 8 Comments

Chicos:

Tal como hablamos hoy en las clases, les dejo acá un video de animación realizado en Cuba y basado en el cuento “El paso del Yabebirí”, de Horacio Quiroga, cuento que pertenece al libro “Cuentos de la selva”. ¡Que disfruten!

 

→ 8 CommentsCategories: General
Etiquetado: ,

Sobre la Generación del ‘900

Abril 22, 2008 · 2 Comments

(En la foto: José Enrique Rodó)

I: Los tiempos estaban cambiando (introducción breve)

Si se trata de hablar de ese movimiento tan importante que fue para nuestras letras la Generación del ‘900, es imprescindible también expresar algunas palabras acerca de cómo Uruguay fue transformándose en los últimos años del siglo XIX y en los primeros del XX.

En 1876 José Pedro Varela publica un libro llamado “La legilsación escolar” y, en cierto pasaje del mismo, el autor plantea que es imposible establecer una educación de calidad en una sociedad como la uruguaya considerando los problemas que tenía por esos años. Varela es claro: no se podían establecer escuelas y hacer que la educación cumpliera su papel adecuadamente si se vivía en un país en el que la guerra y la violencia eran una cosa de todos los días. Y así era: desde la independencia del país a la fecha en que Varela escribe eso, se sucedieron dieciséis revoluciones que enfrentaron a blancos y colorados por quedarse con el poder. Varela dice que la guerra era el estado natural de nuestra república y que los años de paz o de relativa tranquilidad eran muy pocos.

Más o menos en esa época en que Varela publica esa obra, un escritor inglés recorría nuestras tierras observando la vida de su población y también el comportamiento de sus pájaros, ya que también se dedicaba a la ornitología (la rama de la zoología que estudia el comportamiento de las aves). Se trataba de William Henry Hudson, que algunos años después, ya en Londres, iba a escribir una novela titulada “The purple land”, o sea “La tierra purpúrea”. Por lo que se sabe, Hudson estuvo en nuestro país en los días en que el caudillo blanco Timoteo Aparicio se rebeló contra el Presidente colorado Lorenzo Batlle e inició la Revolución de las Lanzas, en 1870. En la novela, el protagonista, llamado Richard Lamb. se ve envuelto en una batalla entre blancos y colorados, algo que bien pudo haber presenciado el escritor. Para muchos estudiosos, el título de la novela se refiere a la tierra que queda púrpura de tanta sangre derramada, de tantos enfrentamientos y hechos violentos en los que los uruguayos dejaban la vida. La expresión “tierra purpúrea” entonces, bien podría ser una especie de metáfora de lo que era la situación social de nuestro país en el siglo XIX. El degüello, por ejemplo, era una práctica usual en los enfrentamientos. Al finalizar una batalla se hacía sonar lo que se llamaba el “toque de degüello”, y posteriormente los vencedores pasaban a degollar los cuerpos de los vencidos, estuvieran muertos o haciéndose los muertos…

II: Rompan todo

(Foto: Puerta de la Ciudadela de Montevideo hacia el año 1900)

¿Y por qué toda esta historia previa para hablar de la Generación del ‘900? Por lo siguiente…

Porque Uruguay cambió, y cambió mucho en un período relativamente breve de su historia. El pasaje del siglo XIX al XX trajo la “modernización” en muchos aspectos: las comunicaciones, las costumbres, la tecnología, la moda, y, por supuesto, las expresiones culturales todas. Sobre fines del XIX nació en América un movimiento literario denominado Modernismo (para muchos con la aparición del libro “Azul…”, de Rubén Darío, en 1888). El Modernismo es parte de ese impulso de renovación que se vivía en la época, y en cuanto a las obras de los escritores modernistas, en ellos predominaba la búsqueda de la innovación tanto en el uso del lenguaje como en los temas que abordaban. Los modernistas pusieron especial atención en la elaboración del lenguaje que utilizaban, caracterizándose el mismo por la riqueza y la musicalidad en la elección de las palabras (aspecto, entre otros, que tomaron de los poetas simbolistas franceses). La pasión por lo nuevo también los llevó a interesarse por lo profundamente americano, por buscar un modo de expresión, un modo de decir las cosas que representara realmente a América, y que la distinguiera de la cultura europea. En nuestro país, los seguidores del Modernismo fueron los integrantes de la Generación del ‘900, poetas como Julio Herrera y Reissig, Delmira Agustini, María Eugenia Vaz Ferreira o Roberto de las Carreras; narradores como Horacio Quiroga, Carlos Reyles o Javier de Viana; dramaturgos como Florencio Sánchez; pensadores como José Enrique Rodó o Carlos Vaz Ferreira.

Hablar del ‘900 uruguayo es hablar de una ruptura en nuestras letras, es hablar de la aparición de un grupo de escritores como no había tenido este país hasta esa época. También, a primera vista puede pensarse que todos estos autores tenían estilos y temáticas similares. Sin embargo, si bien en todos estaba la preocupación por la novedad y por la renovación de la expresión (como en el Modernismo), puede notarse una gran variedad de enfoques. Dicho ánimo de ratificar la novedad y los desafíos de un mundo nuevo puede verse en el pensamiento de José Enrique Rodó, en obras suyas como “Ariel” o “La vida nueva”. Casi podría decirse que en esos libros hay un tono esperanzador. ¿Pero qué sucede si pasamos a Florencio Sánchez? En las obras de teatro de Florencio predomina la fuerte crítica social, demostrando a veces de manera muy fuerte la tristeza y el desamparo en el que vivía mucha gente. Y los ejemplos pueden seguir. En Julio Herrera y Reissig vemos la fineza en el trabajo de cada verso, buscando una máxima persuasión en el lector a través de la musicalidad y la evocación de imágenes. Herrera y Reissig fue un poeta interesado además por la novedad de lo exótico. Su amigo, el también poeta Roberto de las Carreras, fue una personalidad extrema y polémica para el Montevideo de la época. Él estaba a favor de la liberación sexual y de la libre expresión de la sexualidad, lo que chocaba con la dura moral de esos años, llena de prejuicios y costumbres que iban quedando en desuso. En este último caso vemos dos de los temas que inquietaron a la Generación del ‘900: el sexo y la moral. Para citar otro ejemplo, otra poeta, Delmira Agustini, incluye en sus versos un fuerte contenido erótico y una defensa de los derechos de la mujer al placer sexual. Es por esto que podemos volver a hacer hincapié en lo de la renovación. Poetas como Herrera y Reissig, de las Carreras o Agustini se adelantaron a su época; ellos sintieron que vivían en una sociedad que se había quedado vieja en su moral, en sus costumbres, en su manera de observar el mundo y sus cambios; por eso plantearon a través de sus obras la posibiliad de una “nueva mirada”, aunque hayan sufrido el desprecio de los demás por eso. Otro escritor, Carlos Reyles, en su novela “La raza de Caín”, toma también este tema narrando la vida de unos personajes jóvenes que entran en la adultez sintiendo que no encajan con los valores de la sociedad en la que están. Pero hablar de la Generación del ‘900 es hablar de un fenómeno muy complejo y más extenso, donde entran por ejemplo autores que se preocupan por lo gauchesco, como el mismo Carlos Reyles o Javier de Viana. Incluso el mismo Horacio Quiroga es un caso especial en este conjunto de escritores, ya que al irse tan pronto de Montevideo (luego de matar accidentalmente a su amigo Federico Ferrando en el año 1902), se instala en Buenos Aires, por lo que pierde mayor contacto con los autores del ‘900 uruguayo. Además, el encuentro con la selva del norte argentino fue para este escritor un giro inesperado en su manera de escribir. Sin embargo, Quiroga no deja de ser (aunque raro) un hijo de su época, y pueden encontrarse ejemplos de sus cuentos en los que el lenguaje recuerda la manera de escribir de los Modernistas, de los integrantes de su generación.

→ 2 CommentsCategories: General
Etiquetado: , ,

El rey siempre está por encima del pueblo

Abril 12, 2008 · 4 Comments

Es viernes a la noche. Llueve en Maldonado. Puede ser un buen momento para darse alguna vuelta por alguna página con un cuento y mirar de tanto en tanto por la ventana, o sentir como repican las gotas en el techo o en el suelo (etcétera, etcétera…), y después seguir leyendo…

Seguramente recuerden estas palabras:

“Fue el año en que dejé a mis padres, a unos cuantos amigos inútiles, a una chica que le gustaba decir a todos que estábamos casados, y me mudé a la capital, doscientos kilómetros río abajo. El verano había concluído con tropiezos. Tenía diecinueve años y mi idea era trabajar en los muelles, sin embargo, cuando me presenté, el hombre tras el escritorio dijo que me veía flaco, que regresara cuando tuviese más músculos. Hice cuanto pude para disimular mi decepción. Había soñado con irme de casa desde que era niño, desde que mi madre me enseñó que el río de nuestro pueblo fluía hasta la ciudad”.

Se trata del comienzo del relato “El rey siempre está por encima del pueblo”, del joven escritor peruano-estadounidenser Daniel Alarcón (ver foto arriba). Como recordarán, utilizamos el comienzo de dicho relato para trabajar en la prueba diagnóstica. Algunos de ustedes me plantearon de pasada que les había gustado o que algún aspecto les había llamado la atención. Bueno, para no quedarse con las ganas de leerlo, acá les paso un enlace (o link) en el que pueden leerlo: www.granta.es/pdfs/granta8_daniel_alarcon.pdf

También pueden, si les interesó, visitar la página personal del escritor (disponible tanto en inglés como en español): www.danielalarcon.com

¡Que disfruten!…

→ 4 CommentsCategories: General
Etiquetado: , , ,

¡Bienvenidos!

Abril 1, 2008 · 40 Comments

Estimados chicos:

Finalmente pude crear este espacio para que podamos no solamente intercambar información para estudiar en clase y trabajar, sino para reflexionar y discutir sobre aspectos que nos interesen relacionados con el arte en general o con cualquier idea que se quiera desarrollar. Ya ven que se llama “La clase del aire”. Algunos se van a decir: “¡Pero qué nombre más espantoso!”, otros no tanto, y así… Simplemente quise, antes que querer ser original, tratar de describir en el título del blog esa idea de un espacio de trabajo que pase por internet, un lugar que está por cualquier lugar del aire, como las ondas que transmiten las informaciones que terminamos leyendo en la pantalla.

Espero que dejen muchos comentarios y que mantengamos a lo largo de todo este año un lugar para la alegría de compartir cosas, la inteligencia, la sensibilidad y la tolerancia.

Un abrazo a todos…

→ 40 CommentsCategories: General
Etiquetado: